San Expedito, mártir de Cristo, ruega por nosotros

Lectura bíblica para el séptimo día de la Novena
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Juan
Jesús dijo: “Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y la dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas.
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí - como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre - y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo rebaño y un solo Pastor”.
Palabra del Señor. ¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!
Reflexión del séptimo día
Reconocer a Cristo como nuestro pastor cambia radicalmente la perspectiva de nuestra vida. Porque eso significa reconocernos como discípulos, es decir seguidores de su camino, y al mismo tiempo nos afirma en la confianza de que estamos seguros en Él, porque si Él nos conduce “nada nos puede faltar” (Sal 22). Como Jesús buen pastor nos conoce, sabe de nuestras debilidades y dificultades, y mientras más nos cuesta sobrellevar la vida, Él más se preocupa por nosotros. Incluso cuando dejamos el redil, Cristo sigue acompañándonos y susurrándonos que nuestro Padre común no deja de amarnos.
