San Expedito, mártir de Cristo, ruega por nosotros

Lectura bíblica para el octavo día de la Novena
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto
Hermanos:
El mensaje de la cruz es una locura para los que se pierden, pero para los que se salvan, es decir, para nosotros, es fuerza de Dios. Porque está escrito: "Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia de los inteligentes". ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el hombre culto? ¿Dónde el razonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sabiduría del mundo es una necedad? En efecto, ya que el mundo, con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestan su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación. Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio, predicamos a un Cristo crucificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fortaleza de los hombres.
Palabra del Señor. ¡Te alabamos, Señor!
Reflexión del octavo día
La enseñanza del apóstol Pablo a los corintios es muy lúcida para comprender el sentido de la fe. No se trata de pedir milagros ni ganar sabiduría. Se trata de Dios que nos ama y que su Hijo Jesús es la máxima expresión de su amor. Muchas veces se ha presentado erróneamente a Dios como un severo castigador que nos reprocha por nuestra debilidad. Jesús insistió en aclararnos que nuestro Padre es un Dios de amor y misericordia, lejano a la rabia y pródigo en piedad. ¿Por qué tendríamos que temerle si todos los días nos abre sus brazos y cuando caemos Él mismo nos levanta y nos sostiene?
