San Expedito, mártir de Cristo, ruega por nosotros

Lectura bíblica del último día de la Novena
Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo
Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices los afligidos, porque serán consolados.
Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.
Palabra del Señor. ¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!
Reflexión del último día
El texto de las bienaventuranzas es una síntesis del camino de santidad al que todos somos invitados. Expedito y todos los santos hicieron de este texto bíblico una carta de navegación, y también nosotros podemos reconocernos en estas palabras. En los momentos de carencias, tribulación y angustia, Dios nos ofrece su paz y consuelo. Nos reconoce como sus hijos cuando trabajamos por la paz y nos promete el Reino cuando buscamos una sociedad más justa. Las bienaventuranzas no son una justificación del sufrimiento, sino una invitación a vivir los valores del Evangelio. No son las prácticas religiosas las que pavimentan el camino a la eternidad. Muchas personas incluso no creyentes han procurado llevar una vida de bienaventurados. A todas ellas Jesús les dice: “Felices ustedes”.