Noveno y último día de la Novena

13.06.26 21:18 - Por Parroquia de la Santa Cruz

San Expedito, mártir de Cristo, ruega por nosotros

Lectura bíblica del último día de la Novena

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Mateo 

Seguían a Jesús grandes multitudes, que llegaban de Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania. Al ver la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él. Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:

“Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices los afligidos, porque serán consolados.

Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.

Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.

Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.

Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios. Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.

Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.

Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.

Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron”.

Palabra del Señor. ¡Gloria y honor a Ti, Señor Jesús!

 

Reflexión del último día

El texto de las bienaventuranzas es una síntesis del camino de santidad al que todos somos invitados. Expedito y todos los santos hicieron de este texto bíblico una carta de navegación, y también nosotros podemos reconocernos en estas palabras. En los momentos de carencias, tribulación y angustia, Dios nos ofrece su paz y consuelo. Nos reconoce como sus hijos cuando trabajamos por la paz y nos promete el Reino cuando buscamos una sociedad más justa. Las bienaventuranzas no son una justificación del sufrimiento, sino una invitación a vivir los valores del Evangelio. No son las prácticas religiosas las que pavimentan el camino a la eternidad. Muchas personas incluso no creyentes han procurado llevar una vida de bienaventurados. A todas ellas Jesús les dice: “Felices ustedes”.

 

Parroquia de la Santa Cruz