Siempre estamos bajo la amorosa mirada de Dios

18.02.26 17:40 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en miércoles de Ceniza 2026

La siguiente es la homilía de nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, en este miércoles de Ceniza 2026.

Comenzamos hoy una nueva cuaresma para prepararnos a una nueva Pascua, la celebración anual del acontecimiento más importante de la historia humana.
El evangelio nos remite a un "cuando". La limosna, la oración y el ayuno, obras de la piedad religiosa universal, revelan en Jesús un sentido nuevo. La ocasión de realizar dichas obras deben acompañarse del secreto ante los seres humanos, que es el reverso de la única presencia que importa: los ojos de Dios. Por eso, toda la cuaresma renueva la conciencia de hallarnos siempre bajo la mirada atenta de nuestro Padre Dios. La conciencia de vivir continuamente en respuesta a su amor fiel.
Su mirada no es algo externo a nosotros, Dios al mirarnos nos ama y nos transforma interiormente. Esta gracia nos mueve a amar a su manera: la limosna nos hace próximos a los que sufren; la oración nos hace íntimos a Dios y el ayuno nos fraterniza con la creación. La cuaresma es así un tiempo de renovación para nuestra sociedad y el mundo. Que la limosna nos haga más solidarios y generosos, como nuestro Padre celestial; la oración, nos haga más atentos a la voluntad divina y el ayuno sea expresión creativa de libertad y austeridad de vida.

Evangelio (Mateo 6, 1-6. 16-18)

Jesús dijo a sus discípulos:

Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre de ustedes que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que los hombres noten que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Parroquia de la Santa Cruz