Nuestra religión es el amor

25.10.26 09:44 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en el XXX Domingo del tiempo ordinario

Nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte su homilía para este Domingo, el trigésimo del tiempo litúrgico ordinario.


Si yo les pregunto por el límite de la velocidad para conducir en  la ciudad, me responderían, obviamente, 50 km por hora, es la respuesta que se espera. Un experto en la ley de Israel pregunta a Jesús algo bastante obvio para un maestro, acerca del mandamiento más importante. El experto en la Ley esperaba  que Jesús dijera: el sábado y, entonces, ahí vendría la contra pregunta: ¿y por qué tú no respetas el sábado? Pero no, Jesús respondió lo esencial de la ley de Dios, el amor. 


Así se contraponen dos formas de entender la religión. El experto en la ley  ha vivido centrado en lo jurídico, en la obediencia a la ley. Jesús se centra en la verdadera obediencia, no a un precepto exterior, sino la obediencia de ser hijo de Dios. Responder a la realidad que uno es, frente a un Dios que es amor. 


Al contrario del escriba, que tenía una religión del deber de la ley, Jesús  propone una fe basada en el amor, en un amor principalmente a Dios con todo el ser y al prójimo como a uno mismo, como amores que se corresponden y confirman reciprocamente. Ahora bien, la misma Ley dice con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente, por lo tanto, es un amor que no se basa en emociones ni sentimientos meramente, involucra a toda la persona.


 El corazón en la Biblia es el lugar de la decisión, de la libertad. El alma significa el motor de la vida, en el sentido de la vida misma  y la mente es el pensamiento del espíritu  todo el ser humano está implicado en amar. La pregunta  para nosotros: ¿Es esa hoy mi religión?


Evangelio  (Mateo 22, 34-40)

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron con Él, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley”.


Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento, El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”


Imagen: La parabola del Buon Samaritano Messina Chiesa della Medaglia Miracolosa Casa di Ospitalità Collereale.

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