Navidad: Luz que nos da vida y libertad

24.12.25 22:58 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en Navidad

Nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte su homilía de Navidad 2025.
La señal mesiánica, dada a los pastores, es la de encontrar un niñito envuelto, según la costumbre de fajar a los recién nacidos, lo que perduró hasta el siglo 20 en algunos países. En resumen, hallarán un momia pequeñita. Esta es la señal, el mesías, descendiente de David, se manifiesta salvador en nuestra mortalidad. El nacimiento del niño se une a la muerte.
Hallarán un Mesías que comparte nuestro destino. La muerte en la Biblia es consecuencia de apartarse de Dios, fuente única de la vida. Si uno se aleja de la luz, termina en la oscuridad.
Por eso el Señor viene hasta nosotros fajado como una momia, esa es la señal. Viene y entra en nuestra no vida para desatarnos de las amarras y regalarnos una vida libre de hijos de Dios. El solo podía hacerlo entrando en nuestra condición mortal. Navidad es entonces fiesta pascual, alegría de liberación
En Belén de Judá nos ha nacido un Salvador, alegrémonos y vivamos la vida y la luz que nos da.

Evangelio Misa de Nochebuena (Lucas 2, 1-14)

Apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.

Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque donde se alojaban no había lugar para ellos.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz a los hombres amados por Él!”


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