Misión de la Pastoral de Vida y Salud

16.08.26 19:35 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Necesidad de una pastoral con enfermos

EXTRACTO Del texto Orientaciones de Pastoral Sacramental, de la Conferencia Episcopal de Chile


465. En el Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, si sufre un miembro, todos los demás sufren con él (1 Cor 12,26). Es por eso que la misericordia hacia los enfermos y las obras de caridad para aliviar todas las necesidades humanas, son consideradas por la Iglesia como de máxima importancia en la sociedad. Todo trabajo que realice cualquier persona humana al servicio de los enfermos se considera como una preparación del Evangelio y participan de esa manera en el ministerio del alivio que proporciona por ellos el mismo Jesucristo.


466. Por tanto, es muy conveniente que los bautizados participen de este ministerio de caridad mutua en el Cuerpo de Cristo, luchando contra las enfermedades, amando a los enfermos y participando en la celebración de los sacramentos instituidos para ellos.


467. Los parientes y los que asisten a los enfermos tienen una parte activa en este ministerio de alivio. A ellos principalmente corresponde ayudar a los enfermos con conversaciones llenas de fe, con oraciones en común para encomendarlos al Señor paciente y glorificado, y exhortarles para que se unan gustosamente a la Pasión y Muerte de Cristo, y contribuyan así al bien de todo el Pueblo de Dios. Cuando se agrava la enfermedad, les corresponde a ellos avisar al párroco y preparar al enfermo con la debida prudencia y caridad, para que se disponga a recibir los sacramentos oportunamente.


468. Toda parroquia y comunidad cristiana (movimientos apostólicos, colegios, capillas, etc.) debe contar con una pastoral de los enfermos o de la salud, en un doble tipo: domiciliaria, que visite a los enfermos en sus casas (incluidas las casas de reposo del sector), y hospitalaria, que va a visitar a los enfermos en los hospitales.


469. La acción pastoral con los enfermos debe considerarse como una prioridad en cada parroquia, porque constituye un camino para contactarse con familias a veces alejadas de la Iglesia y sobre todo es un signo privilegiado de la presencia del Reino en medio de

los que sufren.


470. Dentro de las actividades ordinarias de la pastoral de las parroquias, los presbíteros y los diáconos destinen cada semana algún tiempo a la visita a los enfermos, ya sea en su propia parroquia, ya sea en los centros asistenciales, sobre todo en los que están desprovistos de capellán. Hay que evitar que los presbíteros se hagan presentes sólo para celebrar un rito sacramental. La frecuente visita a los enfermos, desinteresada y oportuna, aunque sea breve, será el mejor argumento para desvirtuar prejuicios contra el sacramento de la Unción o la Iglesia y su clero. Al mismo tiempo, ayudará al pastor a dar una constante y actualizada dimensión redentora al misterio de la Cruz, cuando se hace presente en el dolor y en la enfermedad.


471. Se recomienda encarecidamente a los presbíteros tener siempre una amplia disponibilidad y generosidad para acudir a visitar a los enfermos y atenderlos sacramentalmente, ya que es un signo manifiesto de la preocupación de Jesús por los que sufren. Sean capaces lo más posible de dejar cualquier otra actividad para acudir a un llamado de esta naturaleza. Hay que comprender que en una situación como ésta los parientes están muy sensibles. Un rechazo de parte del sacerdote o una demora innecesaria, puede significar un alejamiento definitivo de la Iglesia o, incluso, una pérdida total de la fe de estos familiares.


472. En lugares donde no hay presencia de sacerdotes, encárguese al diácono, si lo hubiere, o a una persona de la comunidad, el ministerio de visitar y asistir a los enfermos, de prepararlos a bien morir y dirigir las oraciones en los velorios.


473. La pastoral domiciliaria de enfermos se compone de un equipo de servidores que será presidido por el párroco. Este equipo tendrá la misión de evangelizar y catequizar a los enfermos y sus familias, llevándolos a un encuentro con el Señor, suscitando en ellos la fe y preparándolos para la recepción de los sacramentos.


Este mismo equipo ayudará al párroco para un acompañamiento permanente de los enfermos y sus familiares. Tendrán también una atención especial hacia los ancianos que, a causa de su edad, ya no pueden salir de sus casas.


Los que son ministros de la Comunión procuren llevar cada domingo la comunión a los enfermos, a los ancianos y a los que los cuidan, procurando así integrarles a la celebración de la comunidad parroquial.


474. Cada diócesis, según sus posibilidades, nombrará un Delegado Episcopal y se creará una Comisión para la Pastoral de la salud: ella organizará los cursos para formar a los servidores de pastoral domiciliaria de enfermos. Además, pondrá a disposición de cada párroco la nómina de los servidores que hayan hecho cada curso, para que se integren en el equipo pastoral de la parroquia.


475. La pastoral hospitalaria tiene la responsabilidad de la evangelización y atención espiritual de los enfermos y del personal de los establecimientos hospitalarios de la diócesis, bajo la conducción del Delegado Episcopal para la Pastoral de la Salud. La diócesis, en la persona de su Obispo, se preocupa también de ofrecer a los establecimientos hospitalarios públicos de su territorio sujetos capacitados oportunamente para participar a las Unidades de Acompañamiento Espiritual (UAE) ecuménicas, como representante católico.

En los hospitales y clínicas católicas, si hay capellán, éste será el responsable y el organizador de toda la acción pastoral dentro del establecimiento. Si el hospital o clínica no tiene capellán ni religiosas o religiosos, el Delegado Episcopal para la Pastoral de la Salud, de acuerdo con el voluntariado, nombrará un responsable pastoral que coordine la evangelización y la atención espiritual de los enfermos y del personal. En los hospitales públicos la actividad pastoral del capellán es integrada a la de las Unidades de Acompañamiento Espiritual.


476. Donde sea posible, para la formación del voluntariado que atiende a los hospitales, se contará con la escuela de capacitación.


Una vez hecho el curso correspondiente, la escuela mantendrá la nómina y la organización de todo el personal que preste sus servicios en los hospitales. La misma escuela mantendrá cursos periódicos para la formación de funcionarios de hospitales que irán integrando la pastoral de la Salud.


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