La vocación de ser padre y ser madre

28.12.25 10:34 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en la fiesta de la Sagrada Familia

Nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte su homilía para este Domingo, en que la Iglesia celebra a la Sagrada Familia de Jesús, María y José.
La fiesta de la Sagrada Familia es una prolongación del misterio de la encarnación. El Hijo de Dios, como verdadero hombre, viene a este mundo en una familia.
El evangelio que nos propone la liturgia subraya para nosotros el rol paterno de san José. Él, obediente a la voluntad de Dios, protege al Niño y a su madre de la amenaza del tirano. Enfrenta el viaje a Egipto y el regreso a la patria, donde nuevamente debe buscar el medio de protección.
Todo en Jesús es una alegre noticia, también el hecho de la familia y lo es en un ambiente hostil. San José aparece con tres rasgos principales: es ante todo un hombre de fe, atento a discernir la voz de Dios y actúa como protector de la vida.
¿Que pasaría si eliminamos a José de la historia? Toda la familia quedaría desprotegida de la muerte.
Por eso, hoy, la alegre noticia de la familia pasa por la alegre noticia de la paternidad, nos toca valorar y recuperar al padre en nuestra sociedad. Se le ha querido borrar de la historia para deshacer la familia y entregarla en manos del tirano de turno.
Necesitamos descubrir la paternidad como auténtica vocación y educar varones para la madurez responsable.  Pero esa formación requiere de una maternidad vivida también como vocación a la vida y al amor.  Esta fiesta nos invita a alegrarnos de la vocación que cada uno/a ha recibido y vivirla desde la fe, el discernimiento de la voluntad divina y el compromiso de cuidar la vida.

Evangelio (Mateo 2, 13-15. 19-23)

Después de la partida de los magos, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, huye a Egipto y permanece allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo”.José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto.

Allí permaneció hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por medio del Profeta: “Desde Egipto llamé a mi hijo”.

Cuando murió Herodes, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José, que estaba en Egipto, y le dijo: “Levántate, toma al niño y a su madre, y regresa a la tierra de Israel, porque han muerto los que atentaban contra la vida del niño”.

José se levantó, tomó al niño y a su madre, y entró en la tierra de Israel. Pero al saber que Arquelao reinaba en Judea, en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí y, advertido en sueños, se retiró a la región de Galilea, donde se estableció en una ciudad llamada Nazaret. 

Así se cumplió lo que había sido anunciado por los profetas: “Será llamado Nazareno”.

Parroquia de la Santa Cruz