La persona y la vida de Cristo nos alimentan

06.06.26 15:45 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo

Nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte su homilía en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre del Señor.

Comer y beber son los actos fundamentales  de la nutrición, indispensables para vivir.

La Eucaristía es un sacramento, así como el bautismo, donde hay elementos materiales por medio de los cuales se realiza una realidad espiritual. Así, el baño material del bautismo simboliza el baño espiritual del alma. El agua, por las palabras del sacramento se transforma en instrumento de vida eterna. La acción del Espíritu Santo en el creyente se transmite por palabras, gestos y cosas. El sacramento actúa en toda la persona humana, integralmente, complejo que resumimos diciendo "en el alma y el cuerpo".

La Eucaristía es sacramento de comunión con el Señor. Toma la forma de una comida sacrificial para indicarnos que se trata de un alimento de vida eterna, es decir, un pregustar el cielo en la tierra.

En el sacramento, comer y beber el Cuerpo y la Sangre de Cristo son realidades espirituales. El Señor resucitado se hace presente para una profunda comunión de vida y amor, así, se nos entrega en la forma de alimento, lo que representa la asimilación más estrecha y profunda que podemos experimentar. Lo que comemos lo incorporamos, literalmente, en nosotros. Por la manducación, lo que entra en nuestro organismo se transforma en energía vital.

Las especies del pan y del vino, bajo la acción del Espíritu Santo, hacen presente a Cristo resucitado, en su cuerpo glorioso y su vida eterna. La sangre es inseparable del cuerpo, representa la vida. Comulgar al Señor en la Eucaristía es ser alimentado por su persona y su vida, participar ya en la tierra de su gloria. El Cuerpo de Cristo abarca a su Iglesia, por esto, se comulga con Cristo también a sus hermanos. La comunión brota del misterio trinitario, se actualiza en Cristo, en su Iglesia y se extiende a toda la humanidad y el cosmos creado. Vivamos con admiración, gratitud y alegría este gran misterio de nuestra fe.

Evangelio (Juan 6, 51-58)

Jesús dijo a los judíos:

“Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que Yo daré es mi carne para la Vida del mundo”.

Los judíos discutían entre sí, diciendo: “¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?”

Jesús les respondió:

“Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes.

El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día. Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y Yo en él. Así como Yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.

Éste es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente”.


Imágenes gentileza John Marín 



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