En Dios descubrimos quiénes somos en verdad

23.08.26 09:09 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en el XXI Domingo del tiempo ordinario

La siguiente es la homilía de nuestro párroco en el vigésimo primer Domingo del tiempo litúrgico común.


El evangelio de este domingo nos plantea una pregunta, y no cualquiera, sino acerca de la identidad personal, la cual conlleva una misión. El relato nos presenta un reconocimiento recíproco: Jesús pregunta por su identidad, Pedro responde acertadamente: Tú eres el Mesías prometido a Israel; Jesús le responde, a su vez, y tú eres Pedro, sobre quién edificaré mi Iglesia.

Pedro recibe una doble revelación: la profunda identidad acerca del Maestro y, al mismo tiempo, su propia identidad y misión.

Hay aquí algo muy profundo. Y es que nuestra propia identidad requiere sernos revelada. Cada uno es un misterio para sí mismo. No sabemos quiénes somos hasta que conocemos a Dios. Por eso la fe en Dios no es algo accidental. La fe nos abre a la verdad. 

Descubrir al Señor en la vida es una tarea permanente, su pregunta: quién soy Yo para ti, siempre es actual. Y de la respuesta que demos brotará un sentido sobre nuestra propia existencia y misión en el mundo.

A Pedro se le reveló ser piedra de una edificación divina, su misión: permanecer en la confesión del Mesías para el mundo. Es lo que representa el Papa para la Iglesia: estabilidad, permanencia en la fe. Su misión: cuidar la unidad de esta fe y mantenerla viva. Por eso el símbolo de las llaves, es quien cuida la ciudad.

Hoy cada uno puede preguntar al Señor, qué dices de mí, quién soy yo para Ti. La respuesta la dará el Espíritu Santo en lo profundo del corazón por medio de la oración y el discernimiento.

Evangelio (Mateo 16, 13-20)

 

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?”

Ellos le respondieron: “Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas”.

“Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?”

Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

Y Jesús le dijo: “Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y Yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo”.

Entonces, ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.


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