Domingo 31 Unción a enfermos en misa de 11:00 hrs.

20.05.26 09:01 - Por Parroquia de la Santa Cruz

El sacramento se conferirá los últimos domingos de mayo, agosto y noviembre.

Último jueves de cada mes: Oración mensual por los enfermos

Las intenciones de las personas enfermas está presente como intención principal de la eucaristía del último jueves de cada mes a las 19:00 hrs. Las personas enfermas que puedan llegar al templo están cordialmente invitadas a este momento de oración fraterna. Se invita también a sus familiares y cuidadores, por quienes también oramos en esta oportunidad.


Último Domingo de Mayo, Agosto y Noviembre: Unción de los Enfermos

El 31 de mayo, así como los últimos Domingos de agosto y noviembre, en la eucaristía de las 11:00 hrs. nuestro párroco conferirá el sacramento de la Unción a las personas enfermas que lo hagan presente cuando lleguen al templo, ojalá unos 15 minutos antes de la misa.

El sacramento de la Unción se nos da para fortalecernos en la enfermedad, especialmente en situaciones de gravedad, pero no exclusivamente en casos de urgencia.

Podemos contar con este auxilio de la gracia para llevar la enfermedad en Cristo y vivirla sostenidos por la fe.

¿Qué se necesita?
  • El deseo de recibir el sacramento
  • Prepararse (cuando es posible) con el sacramento de la Reconciliación. El sacerdote está disponible para confesar a los enfermos en los días previos antes de la eucaristía.
  • La compañía  de personas significativas para el enfermo.
  • Llegar al templo parroquial de La Santa Cruz (santuario de san Expedito) ubicado en Carrera Pinto 2033, esquina Antonio Varas, Ñuñoa, ojalá unos 15 minutos antes de la misa del último domingo de mayo, agosto y noviembre de 2026. Y avisar el nombre de la persona que recibirá el sacramento.


Cuándo recibir la Unción

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que la Unción de los enfermos no es un sacramento sólo para aquellos que están a punto de morir. Por eso, se considera tiempo oportuno para recibirlo cuando una persona se encuentra en estado de deterioro por enfermedad o vejez.  Si un enfermo que recibió la unción recupera la salud, puede, en caso de nueva enfermedad grave, recibir de nuevo este sacramento. En el curso de la misma enfermedad, el sacramento puede ser reiterado si la enfermedad se agrava. Es apropiado recibir la Unción de los enfermos antes de una operación importante. Y esto mismo puede aplicarse a las personas de edad edad avanzada cuyas fuerzas se debilitan.


La celebración del sacramento

Como en todos los sacramentos, la Unción de los enfermos se celebra de forma litúrgica y comunitaria, en familia, en el hospital o en la iglesia, para un solo enfermo o para un grupo de enfermos. La Iglesia considera muy conveniente que se celebre dentro de la Eucaristía, memorial de la Pascua del Señor. Si las circunstancias lo permiten, la celebración del sacramento puede ir precedida del sacramento de la Penitencia y seguida del sacramento de la Eucaristía. 

La celebración del sacramento comprende principalmente estos elementos: el presbíteros impone —en silencio— las manos a los enfermos; se hace oración por los enfermos en la fe de la Iglesia;  luego el presbítero unge al enfermo con óleo bendecido por el obispo.


Efectos del sacramento de la Unción

La gracia primera de este sacramento es un gracia de consuelo, de paz y de ánimo para vencer las dificultades propias del estado de enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez. Esta gracia es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones de desaliento y de angustia ante la muerte. 

Por la gracia de este sacramento, el enfermo recibe la fuerza y el don de unirse más íntimamente a la Pasión de Cristo: en cierta manera es consagrado para dar fruto por su configuración con la Pasión redentora del Salvador. 

Los enfermos que reciben este sacramento, "uniéndose libremente a la pasión y muerte de Cristo, contribuyen al bien del Pueblo de Dios”, a la santificación de la Iglesia y al bien de todos los seres humanos por los que la Iglesia sufre y se ofrece, por Cristo, a Dios Padre.

Si el sacramento de la unción de los enfermos es concedido a todos los que sufren enfermedades y dolencias graves, lo es con mayor razón a los que están viviendo su último tramo en esta vida. La Unción de los enfermos nos vincula con la muerte y resurrección de Cristo, como ya lo hicieron el Bautismo y la Confirmación.

Parroquia de la Santa Cruz