Desde Cristo saciamos las hambres de la sociedad

01.08.26 20:05 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía en el XVIII Domingo del Tiempo ordinario 

La siguiente es la homilía de nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, en el vigésimo octavo Domingo del tiempo litúrgico común.


Dice el evangelio: "Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras". El relato pasa del hambre en el desierto a una saciedad. El alimento es imagen de la vida que Dios nos quiere dar, un banquete súper abundante y gratuito, una fiesta de vida abundante. Luego, se indica que con lo que sobró se llenaron 12 canastos. En la Biblia los números representan realidades simbólicas, así, 12 son las tribus de Israel, el fundamento del pueblo de Dios. Multiplicado por 12, da 144, y 144.000 es el número de la salvación en el Apocalipsis.  Las 12 tribus de Israel se reencuentran en los 12 apóstoles, fundamento del nuevo Israel, llamado a una plenitud de vida. 

La saciedad del banquete en el desierto y las 12 canastas nos indican que la eucaristía, alimento de vida eterna, es custodiada en la Iglesia apostólica. Esto subraya el sentido de toda nuestra actividad pastoral: dar a Cristo por alimento y trabajar por la vida y la esperanza de todos. Nos alimentamos para alimentar. Fortalecidos, salimos al encuentro de las hambres de nuestra sociedad. Jesús nos invita a mirar el hambre y a ponernos manos a la obra, Él quiere seguir saciando el hambre a través de lo que nosotros ponemos a du disposición. ¿Qué panes y pescados tenemos para compartir?

Evangelio (Mateo 14, 13-21)

Jesús se alejó en una barca a un lugar desierto para estar a solas. Apenas lo supo la gente, dejó las ciudades y lo siguió a pie. Cuando desembarcó. Jesús vio una gran muchedumbre y, compadeciéndose de ella, sanó a los enfermos.

Al atardecer, los discípulos se acercaron y le dijeron: “Éste es un lugar desierto y ya se hace tarde; despide a la multitud para que vaya a las ciudades a comprarse alimentos” .

Pero Jesús les dijo: “No es necesario que se vayan, denles de comer ustedes mismos” .

Ellos respondieron: “Aquí no tenemos más que cinco panes y dos pescados” .

“Tráiganmelos aquí”, les dijo.

Y después de ordenar a la multitud que se sentara sobre el pasto, tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes, los dio a sus discípulos, y ellos los distribuyeron entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse y con los pedazos que sobraron se llenaron doce canastas. Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños. 


Parroquia de la Santa Cruz