En la fiesta de San José obrero, patrono de los trabajadores

Hoy, día internacional de los trabajadores, es la fiesta de San José Obrero, patrono de trabajadores y trabajadoras. En la siguiente oración de bendición, ofrecemos al Padre nuestras manos, tal como lo hicimos en la eucaristía de vísperas de esta fiesta, el jueves 30 de abril a las 19 horas, que presidió nuestro vicario parroquial, pbro. Luis Eugenio Silva.
Queremos ser artesanos de la vida. Al recibir la bendición de nuestras manos trabajadoras, nos disponemos a ser co-creadores, como el carpintero José. Presentemos nuestras manos al Señor.
Porque Dios ha creado al ser humano a su imagen y semejanza y le ha encomendado el cuidado de su obra creadora. Porque las manos son símbolos de trabajo, de libertad, de solidaridad, de paz y de unión. Para que no haya manos desempleadas, sin trabajar. Rogamos a Dios para que siempre haya trabajo para todos, trabajo digno, responsable, con salarios justos y ambientes respetuosos.
Danos, Señor, manos trabajadoras.
DANOS SEÑOR, MANOS TRABAJADORAS.
Para que no haya manos esclavas de otros, atadas, encarceladas o sometidas a la opresión. Rogamos a Dios que nuestras manos sean libres y creativas y estén siempre en esfuerzo constante.
Danos, Señor, manos libres.
DANOS SEÑOR, MANOS LIBRES.
Para que no haya manos cerradas, egoístas, ambiciosas, mezquinas, indiferentes ante las necesidades de nuestros hermanos. Rogamos a Dios que las manos estén siempre abiertas a los más pobres, sufrientes y desplazados, que nuestras manos estén siempre dispuestas a compartir.
Danos, Señor, manos solidarias.
DANOS SEÑOR, MANOS SOLIDARIAS.
Para que no haya manos violentas, agresivas, empuñando armas o profiriendo gestos de amenaza. Rogamos a Dios que las manos estén siempre dispuestas a acoger, a saludar, a perdonar, a abrazar, manos que al estrecharse con otras comuniquen el mandamiento de amarnos los unos a los otros como Cristo nos ha amado.
Danos, Señor, manos pacíficas.
DANOS SEÑOR, MANOS PACÍFICAS.
Para que no haya manos derrotadas por el dolor o la enfermedad, manos sin ganas de luchar por la vida, de trabajar por el pan de cada día, de unir en la solidaridad, ni manos rendidas ante los justos reclamos no escuchados o las propuestas rechazadas… Rogamos a Dios que todos sepamos unir nuestras manos para formar una verdadera comunidad y levantarlas todos juntos hasta que hayamos logrado en el amor lo que procuremos en fidelidad al evangelio de Jesús.
Danos, Señor, manos fuertes y unidas.
DANOS SEÑOR, MANOS FUERTES Y UNIDAS.
Bendice, Padre, las manos que nos regalas como instrumentos de tu amor. Que estas manos trabajadoras, libres y solidarias; que estas manos pacíficas, fuertes y unidas, sean constructoras de bien, de justicia y de paz.
Te lo pedimos por la intercesión de san José obrero, que en el amor familiar y en el humilde taller de Nazaret unió sus manos a las de tu Hijo, nuestro Señor, aprendiendo a crear, amar, curar y bendecir. Por Cristo Nuestro Señor.
Amén.
Imágenes gentileza John Marín








