Alegre noticia que sana y da vida

24.01.26 19:51 - Por Parroquia de la Santa Cruz

Homilía III Domingo del tiempo ordinario

Presentamos la homilía de nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, para el tercer Domingo del tiempo litúrgico común.


La prisión de Juan Bautista marcó para Jesús el inicio de su misión. Deja su aldea natal y se dirige al mundo, a Cafarnaúm, en la vía del mar, lugar de intercambios culturales y comerciales.

Los evangelistas nos dan una síntesis extraordinaria de su mensaje y su obra.

Jesús anuncia el Reinado de Dios y la respuesta es una conversión. ¿En qué consiste esa conversión? ¡En creer que si Dios reina es una alegre noticia!

Y no se presenta como un profeta solitario; ama la compañía de sus discípulos, con quienes comparte su tarea.

Jesús anuncia que Dios reina allí donde se acoge su Palabra y realiza signos de esa presencia sanadora y vitalizadora.

¿Cómo nos interpela esta página del evangelio? En muchos sentidos:

En la comprensión de la recta conversión; en la manera de evangelizar, en comunidad y con signos palpables del Reino. Y con una gran esperanza que trae la fuerza del evangelio para un mundo enfermo y herido.

Evangelio (Mateo 4, 12-23)

Cuando Jesús se enteró de que Juan Bautista había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías:

“¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz”.

A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”.

Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores. Entonces les dijo: “Síganme, y Yo los haré pescadores de hombres”. 

Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.

Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.

Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.

Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, proclamando la Buena Noticia del Reino y sanando todas las enfermedades y dolencias de la gente.


Parroquia de la Santa Cruz