<?xml version="1.0" encoding="UTF-8" ?><!-- generator=Zoho Sites --><rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><atom:link href="https://www.parroquiadelasantacruz.cl/noticias/tag/sacramentos/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>Parroquia de la Santa Cruz de Ñuñoa - Noticias #Sacramentos</title><description>Parroquia de la Santa Cruz de Ñuñoa - Noticias #Sacramentos</description><link>https://www.parroquiadelasantacruz.cl/noticias/tag/sacramentos</link><lastBuildDate>Sun, 16 Aug 2026 09:59:27 -0700</lastBuildDate><generator>http://zoho.com/sites/</generator><item><title><![CDATA[La Unción a los Enfermos]]></title><link>https://www.parroquiadelasantacruz.cl/noticias/post/la-unción-a-los-enfermos</link><description><![CDATA[(Del texto Orientaciones de Pastoral Sacramental, Conferencia Episcopal de Chile) I. ORIENTACIONES DOCTRINALES Un sacramento de la sanación “Estaba enfer ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="zpcontent-container blogpost-container "><div data-element-id="elm_1Dj8Lk17RFO1XxhekAyz6g" data-element-type="section" class="zpsection "><style type="text/css"></style><div class="zpcontainer-fluid zpcontainer"><div data-element-id="elm_NE4M4R2QQ2mQkmwpYFbiQQ" data-element-type="row" class="zprow zprow-container zpalign-items- zpjustify-content- " data-equal-column=""><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_O-A2DYd0TOKL2skEWltmKQ" data-element-type="column" class="zpelem-col zpcol-12 zpcol-md-12 zpcol-sm-12 zpalign-self- "><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_GuQzxotVRJK5BAF6RL0MAQ" data-element-type="heading" class="zpelement zpelem-heading "><style></style><h2
 class="zpheading zpheading-align-center zpheading-align-mobile-center zpheading-align-tablet-center " data-editor="true">Orientaciones doctrinales y pastorales</h2></div>
<div data-element-id="elm_N9_Ate31-SLQJYd0LTH2dA" data-element-type="image" class="zpelement zpelem-image "><style> @media (min-width: 992px) { [data-element-id="elm_N9_Ate31-SLQJYd0LTH2dA"] .zpimage-container figure img { width: 800px ; height: 706.50px ; } } </style><div data-caption-color="" data-size-tablet="" data-size-mobile="" data-align="center" data-tablet-image-separate="false" data-mobile-image-separate="false" class="zpimage-container zpimage-align-center zpimage-tablet-align-center zpimage-mobile-align-center zpimage-size-large zpimage-tablet-fallback-fit zpimage-mobile-fallback-fit hb-lightbox " data-lightbox-options="
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</div><div data-element-id="elm_GAAlQD_eQfiZhiZC5Zu7eA" data-element-type="text" class="zpelement zpelem-text "><style></style><div class="zptext zptext-align-center zptext-align-mobile-center zptext-align-tablet-center " data-editor="true"><p></p><div><p style="margin-left:18pt;text-align:center;"><br/></p><p style="margin-left:18pt;text-align:center;">(Del texto Orientaciones de Pastoral Sacramental, Conferencia Episcopal de Chile)</p><p style="margin-left:18pt;text-align:center;"><br/></p><p style="margin-left:18pt;text-align:center;"></p><div><p><strong>I. ORIENTACIONES DOCTRINALES</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:right;">Un sacramento de la sanación</p><p style="text-align:right;">“Estaba enfermo y me visitaron”</p><p style="text-align:right;">(Mt 25,36).</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">456. La Unción de los Enfermos, junto con la Reconciliación, es <strong>un sacramento de la sanación</strong>: tanto el pecado como, en otro sentido, la enfermedad, producen cierta separación física de la comunidad cristiana. Pero la fuerza pascual de Jesucristo y la acción del Espíritu</p><p style="text-align:justify;">Santo hacen que la cercanía se mantenga, dados los vínculos espirituales que nos traen estos dos sacramentos de la Iglesia.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;"><strong>La enfermedad en la vida humana</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">457. “La enfermedad y el sufrimiento se han contado siempre entre los problemas más graves que aquejan la vida humana. En la enfermedad que reviste cierta gravedad, el hombre experimenta su impotencia, sus límites y su finitud. Toda enfermedad puede hacernos entrever la muerte”.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p></p><div style="text-align:justify;"><strong>La enfermedad puede conducir a la angustia</strong>, al repliegue sobre sí mismo, a veces incluso a la desesperación y a la rebelión contra Dios. Puede también hacer a la persona más madura, ayudarla a discernir en su vida y volverse hacia aquello que sí lo es. Con mucha</div><div><p style="text-align:justify;">frecuencia la enfermedad empuja a la búsqueda de Dios, un retorno a Él”.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;"><strong>El encuentro con Cristo</strong></p><p style="text-align:justify;"><strong><br/></strong></p><p style="text-align:justify;">458. “La compasión de Cristo hacia los enfermos y sus numerosas sanaciones de dolientes de toda clase son un signo maravilloso de que ‘Dios ha visitado a su pueblo’ (Lc 7, 16). <strong>Él vino a sanar al hombre entero</strong>, espíritu y cuerpo; llega hasta identificarse con ellos: ‘Estuve enfermo y me visitaron’ (Mt 25, 36). Su amor de predilección para con los enfermos no ha cesado a lo largo de los siglos”.</p><p style="text-align:justify;">Por estas razones, la enfermedad puede constuir <strong>un nuevo encuentro con Cristo</strong>: “Por su pasión y su muerte en la cruz, Cristo dio un sentido nuevo al sufrimiento: desde entonces éste nos configura con Él y nos une a su pasión redentora”.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;"><strong>La misión de la Iglesia</strong></p><p style="text-align:justify;"><strong><br/></strong></p><p style="text-align:justify;">459. Jesús hace participar <strong>a sus discípulos de su ministerio de compasión</strong> y de sanación. Ellos “ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban” (Mc 6, 13). &nbsp;Al resucitar, el Señor renueva este envío: “En mi nombre… impondrán las manos sobre los enfermos y los sanarán” (Mc 16, 18).</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">460. Siguiendo las huellas del Maestro,<strong> la Iglesia siempre se preocupó de los enfermos</strong>. Mucho antes de que los Estados modernos crearan organismos especializados (Servicio Nacional de Salud, hospitales, etc.) ella había fundado lazaretos, hospitales y hogares &nbsp;para ancianos. Surgían para el servicio de los enfermos numerosas congregaciones religiosas y grandes santos que son el honor de la humanidad: san Juan de Dios, san Vicente de Paúl, san Pedro Claver, san Martín de Porres, Raúl Follereau.</p><p></p><div style="text-align:justify;"><br/></div><div><p style="text-align:justify;">461. Pero la Iglesia no desempeñaría más que una parte de su misión si se limitara a sanar los cuerpos y a manifestar interés y cariño hacia los dolientes. Tiene como tarea propia la de alcanzar al hombre en lo más profundo de su ser, en su alma. Por esto prescribe a los párrocos visitar personalmente a los enfermos para llevarles, además de manifestaciones de simpatía humana, palabras de fe. Les recuerda las palabra de san Pablo: “Ahora me alegro de padecer por ustedes, pues así voy completando en mi existencia terrena, y a favor del Cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, lo que aún falta al total de sus sufrimientos” (Col 1, 24). Ella tiene en su liturgia misas y oraciones especiales para los enfermos, y prescribe que entre las intenciones de la oración universal de la Misa dominical se mencione la de los que sufren. Fomenta todo lo que puede ayudarlos a hacer de su misma enfermedad un medio para su progreso espiritual y la salvación de los demás: misas radiales o televisadas, peregrinaciones, asociaciones, pastoral de la salud, entre otros.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p></div><p></p></div><p></p></div><div><p style="text-align:justify;"><strong>El sacramento de la Unción de los Enfermos</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">462. En el marco de esta preocupación de Cristo y de la Iglesia por el hombre enfermo, cobra sentido el sacramento de la <strong>Unción de los Enfermos</strong>.</p><p style="text-align:justify;">.</p><p style="text-align:justify;">La Iglesia apostólica tuvo un rito propio a favor de los enfermos, atestiguado por <strong>Santiago</strong>: “¿Está enfermo alguno de ustedes? Que llame a los presbíteros de la Iglesia, para que oren sobre él y lo unjan con óleo en el nombre del Señor. La oración hecha con fe salvará al enfermo; el Señor lo restablecerá y le serán perdonados los pecados cometidos” (Stgo 5, 14-15).</p><p></p><div style="text-align:justify;"><br/></div><div><p style="text-align:justify;">463. “Con la sagrada Unción de los enfermos y con la oración de los presbíteros, toda la Iglesia entera encomienda a los enfermos al Señor sufriente y glorificado para que los alivie y los salve. Incluso los anima a unirse libremente a la pasión y muerte de Cristo; y</p><p style="text-align:justify;">contribuir, así, al bien del Pueblo de Dios”.</p><p style="text-align:justify;">.</p><p style="text-align:justify;">464. Este sacramento es par cularmente un don del Espíritu Santo, quien renueva la confianza y la fe en Dios y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente la tentación de desaliento y de angustia ante la muerte. Esta asistencia del Señor por la fuerza de su Espíritu quiere conducir al enfermo a la salud espiritual, pero también a la del cuerpo, si tal es la voluntad de Dios. Además, “si hubiera cometido pecados, le serán perdonados” (Stgo 5, 15).</p></div><p></p></div><div style="text-align:justify;"><br/></div><p></p><p style="text-align:justify;margin-left:18pt;"><br/></p><p style="margin-left:18pt;text-align:center;"></p><p style="text-align:justify;"><strong>EL SACRAMENTO DE LA UNCIÓN</strong></p><p style="text-align:justify;"><strong><br/></strong></p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;">Acogida</strong></p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;"><br/></strong></p><p style="text-align:justify;">477. La comunidad cristiana debe estar atenta a recomendar este sacramento a los enfermos graves, accidentados y ancianos y acompañarlos durante el rito, para compartir con ellos &nbsp;su esperanza, además de tratar de ayudarlos con oraciones y servicios asistenciales.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">478. Si no es posible encontrar un sacerdote para administrar la Unción y el enfermo, accidentado o anciano se encontrara en peligro de muerte, los fieles que lo acompañan deben ayudarlo en todo sentido. Además de los servicios asistenciales y de caridad, deben rezar con ellos, animarlos a la esperanza cristiana, exhortarles a confiar en Dios, a tener dolor de sus faltas y a renovar su fe en la misericordia divina, la resurrección del Señor y en la vida eterna.</p><p style="text-align:justify;">Se debe tomar conciencia de que la atención solícita y pronta a los enfermos, sobre todo si son moribundos, es un asunto grave, que debe ser fomentada en la formación de los futuros sacerdotes.</p><p style="text-align:justify;">El <strong>capítulo séptimo del Ritual</strong>&nbsp;presenta numerosos textos que se pueden adaptar al moribundo y sus familiares. También pueden usarse algunas oraciones para el buen morir que aparecen en diferentes <strong>textos catequísticos</strong> y libros para los enfermos.</p><p style="text-align:justify;">.</p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;">Discernimiento</strong></p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;"><br/></strong></p><p style="text-align:justify;">479. La tarea es <strong>tomar contacto con los enfermos</strong>, visitarlos y acompañarlos, proporcionarles una catequesis adecuada e informar al sacerdote de las diversas necesidades y urgencias.</p><p></p><div><p style="text-align:justify;">Se trata de ayudar en <strong>un proceso gradual de conversión</strong>: prepararlos para recibir otros sacramentos, ayudarlos a superar alguna situación di cil, acompañarlos en su búsqueda de Dios, etc.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">480. Se puede administrar la Unción de los Enfermos a bautizados que, teniendo el uso de razón, comienzan a estar en peligro de muerte por enfermedad o vejez. De modo que los sujetos del sacramento son los&nbsp;<strong>enfermos graves en general</strong>, sin referencia precisa a la inminencia de la muerte. Queda dicho, entonces, que los niños son sujetos del sacramento, siempre y cuando comprendan su significado. En la duda de si el enfermo ha alcanzado el uso de la razón debe administrarse este sacramento, bajo condición.&nbsp;</p><p style="text-align:justify;">También las personas mayores pueden recibir la Unción, porque la vejez los acerca más a la muerte, y porque provoca a menudo limitaciones o disminuciones físicas y psíquicas que afectan “gravemente” a la persona humana, de modo que, conviene consagrar a Dios esta etapa de la vida, asociándose voluntariamente a la pasión y muerte de Cristo, contribuyendo así al bien de todo el Pueblo de Dios.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">481.&nbsp;<strong>La gravedad de la enfermedad</strong>&nbsp;no hay que interpretarla solamente en el sentido del diagnóstico médico; se ha de considerar principalmente el&nbsp;<strong>trastorno de la persona</strong>&nbsp;determinado por la enfermedad, en relación con Dios, con los demás y con la vida.</p><p style="text-align:justify;">Cuando el enfermo encuentra que pierde su relación con Dios, porque le cuesta aceptar la enfermedad o se siente inútil ante los hermanos y trastorna sus relaciones humanas, haciéndolo dependiente e impotente, esto se traduce en situaciones tan graves que necesitan una intervención y acción sacramental de parte de Cristo y de la Iglesia. Son, por lo tanto, estas personas las que deben celebrar el sacramento.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">482.&nbsp;<strong>En la duda</strong>&nbsp;sobre si el enfermo sufre una enfermedad grave, se celebrará el sacramento.</p><p style="text-align:justify;"><strong><br/></strong></p><p style="text-align:justify;">483.&nbsp;<strong>Los que se van a operar</strong>&nbsp;pueden celebrar la Unción si la intervención quirúrgica reviste riesgo, aunque no sea necesariamente de muerte (por ej. amputaciones, larga convalecencia, etc.). No ha de administrarse como simple tranquilizante psicológico cuando la intervención quirúrgica no reviste gravedad. El presbítero discernirá a partir de la edad, estado de ánimo del enfermo, condiciones de salud, etc.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">484. En cuanto a los enfermos<strong>&nbsp;en estado de coma</strong>, si la persona es católica, debe dársele la Unción, a no ser que haya motivo fundado para creer que, estando consciente, se habría negado a celebrarla.</p><p style="text-align:justify;">En este caso, junto con los efectos que le son propios, el sacramento produce el perdón de los pecados que no pueden confesar en ese momento: para ello es suficiente que&nbsp;<strong>el enfermo haya deseado recibir la Unción</strong>&nbsp;y esto se supone en todo fiel que haya vivido como tal y tenga dolor, al menos de atrición, de sus pecados, aun cuando no pueda actualizarlo o manifestarlo en esa ocasión.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">485. El sacramento&nbsp;<strong>es reiterable</strong>, incluso durante la misma enfermedad, cuantas veces la situación se vuelva nuevamente crítica,&nbsp;<strong>a juicio del sacerdote</strong>. Ya sea un aumento de sufrimiento, una debilidad sin mejoramiento, hospitalizaciones prolongadas, decaimiento psíquico, aun sin que surja un peligro de muerte inminente; todas estas situaciones necesitan de la gracia de la Unción.</p><p style="text-align:justify;">Aun así, conviene valorar lo dicho más arriba acerca del cuidado carita vo de los enfermos, en sus diversas modalidades.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">486. Quien se encuentra en estas condiciones,&nbsp;<strong>debe solicitar el sacramento</strong>, puesto que le será de ayuda inmensa para identificarse con el Señor, para ser confortado en el dolor, para que se le perdonen sus pecados y si fuera el caso, para recuperar la salud.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">487. A los enfermos&nbsp;<strong>accidentados o heridos</strong>&nbsp;que se encuentran inconscientes, o a quienes perdieron el uso de la razón, se les administrará los sacramentos de la penitencia y de la unción, cuando se presuma que lo habrían solicitado en estado de conciencia. En caso de duda al respecto, se les da los sacramentos bajo condición. A los accidentados y enfermos recién fallecidos se les debe dar absolución sacramental y la unción bajo condición.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">488. Cuando el moribundo se muestra persistiendo obstinadamente en un pecado grave manifiesto, el Código prescribe que no se le dé la absolución. Sin embargo, es necesario proponer algún gesto significativo como trazar la señal de la cruz en la frente de la persona, con alguna oración que exprese la presencia del Señor que acompaña al agonizante. Éste y otros gestos, como el agua bendita y la vela encendida, son particularmente adecuados cuando se ignora la práctica sacramental del moribundo o él no desea recibirlos.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">489. A una persona ciertamente muerta no se le administrará la Unción. Sin embargo, en la duda, se le puede administrar el sacramento, bajo condición.</p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;"><br/></strong></p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;">Catequesis</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">490. Hay que <strong>educar</strong> a la comunidad cris ana para que se convenza de que el cristiano normalmente debe celebrar la Unción en estado consciente y con las mejores disposiciones: así podrá aprovechar todas las gracias que brotan del misterio de la Pascua del Señor. El sacramento de la Unción de los Enfermos no hay que iden fi carlo únicamente con las personas agonizantes.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">491. Debe <strong>clarificarse a los fieles</strong> la posibilidad de mejoría que trae el sacramento, sin transformarlo en una magia de salud, lo que oscurecería o destruiría su significado principal de gracia, que ayuda al cris ano enfermo a vivir la fe, la esperanza y la caridad, dentro de las condiciones de su enfermedad.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">492. Conviene <strong>ayudar a descubrir</strong> que el sacramento signif ca una nueva manera de participar en los sufrimientos de Jesús, en su pasión, y que al mismo tiempo es una forma de apostolado. El dolor de cada uno se vuelve cooperación con Cristo para la redención y liberación de los hermanos.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">493.&nbsp;Se <strong>invitará </strong>a la comunidad a comprender su responsabilidad en relación con los miembros enfermos, como una manera de vivir la exigencia evangélica del amor preferencial por los pobres; y han de promoverse servidores laicos que cooperen en su atención.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">494. Es oportuno fomentar entre <strong>los jóvenes </strong>la noble tarea de visitar y preocuparse de los enfermos. Anímeseles a participar dentro de la pastoral de la salud o a organizarse dentro de los grupos juveniles o de confirmación para visitar hospitales o realizar este tipo de obras de misericordia. La cercanía al dolor humano es siempre una fuente de crecimiento en las virtudes humanas y un camino seguro para acercarse a Dios. Muchas vocaciones a la vida consagrada han nacido de este contacto con el dolor.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">495.&nbsp;La conducta de Jesús es <strong>un gran magisterio </strong>sobre la enfermedad. Él con su ejemplo en el trato con los enfermos y durante su pasión nos enseña:</p><p style="text-align:justify;">•&nbsp;Cómo comportarnos cuando estamos enfermos: Jesús aceptó la voluntad del Padre en la hora del dolor: “Padre, si quieres, aleja de mí este cáliz de amargura; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya” (Lc 22,42). “…Venga tu reino; hágase tu voluntad en la erra como en el cielo” (Mt 6,10);</p><p style="text-align:justify;">•&nbsp;por qué luchar contra la enfermedad: Jesús es el vencedor de la enfermedad; lo demostró con sus innumerables milagros de sanaciones de enfermos. Estos milagros constituyen una profecía del Reino definitivo, cuando el Señor “enjugará las lágrimas de sus ojos y no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor, ni penas, porque todo lo an guo ha desaparecido” (Apoc 21,4). Por tanto, empeñarse en vencer las enfermedades es en cierta manera una profecía de los tiempos que vendrán. “Entiendo, por lo demás, que los sufrimientos del empo presente no se pueden comparar con la gloria que un día se nos manifestará” (Rom 8, 18);</p><p style="text-align:justify;">•&nbsp;cómo atender con amor de servicio a los enfermos: la parábola del buen samaritano describe prácticamente las atenciones del mismo Jesús para con los enfermos: “Al llegar junto a él y verlo, sin ó lástima. Se acercó y le vendó las &nbsp;heridas...; luego lo montó en su cabalgadura, lo llevó a una posada y cuidó de él” (Lc 10, 33–34);</p><p style="text-align:justify;">•&nbsp;el significado de salvación y de victoria que con ene la enfermedad: los sufrimientos de Cristo son sacrificio redentor, “Él cargó con nuestros pecados llevándolos en su cuerpo hasta el madero,…” (1 Pe 2,24). La enfermedad, unida a la de Cristo, partícipa de su acción redentora en favor de los hermanos. Jesús no fue nunca tan redentor como en el momento en que sufría en la cruz. Así es también el discípulo de Cristo. “Cristo sufrió por ustedes, dejándoles un ejemplo para que sigan sus huellas” (1 Pe 2, 21);</p><p style="text-align:justify;">•&nbsp;que el mal y la muerte han sido vencidos ya definitivamente: “La muerte ha sido vencida. ¿Dónde está, muerte, tu victoria?, ¿dónde está, muerte, tu aguijón? El aguijón de la muerte es el pecado” (1 Cor 15, 54-56).</p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;"><br/></strong></p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;">Celebración</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">496. Ha de fomentarse la celebración comunitaria del sacramento de los enfermos, ya que esto destaca su valor eclesial, sirve para revalorar la Unción frente a los fieles como sacramento de vida y no de muerte. Algunas circunstancias propicias son: el encuentro de muchos enfermos o adultos mayores en la parroquia o santuario, acompañados por familiares o personas dedicadas a ellos; con enfermos en hospitales, asilos o casas de reposo; si se trata de una sola persona en medio de una asamblea dominical o de una comunidad determinada; o para el día de los ancianos en una celebración comunitaria donde se destaque el valor de la tercera edad y de los enfermos y su relación con este sacramento.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">497. Estas celebraciones deben ser bien preparadas y con tiempo y requieren una catequesis previa adaptada a las condiciones de los enfermos o de la edad.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">Se debe invitar a los enfermos a pedir libremente el sacramento por una opción personal de la fe. Al celebrar el sacramento durante la Eucaristía, se les propondrá a los enfermos que vivan el sacramento de la Reconciliación antes de la Unción, sobre todo si hay conciencia de tener algún pecado mortal. Así podrán recibir la Comunión que le será otorgada en forma de viático, según las circunstancias.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;"><span><span>498.&nbsp;</span></span>El domingo siguiente a la Pascua, es decir, la fiesta de Cuasimodo, es el Día de la Comunión del Enfermo en algunas de las diócesis. Ese día la misa parroquial puede ser una oportunidad para formar la conciencia de la comunidad en sus deberes para con los enfermos. También se podría instituir a los ministros de la Sagrada Comunión y llevar la Comunión Pascual a todos los enfermos, inválidos o impedidos. Se puede dar también, si no se alarga mucho la celebración, el sacramento de la Unción en forma comunitaria.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">499.&nbsp;A los familiares del enfermo se les puede hacer una breve catequesis sobre la salvación que nos trae Jesucristo.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">500.&nbsp;La materia apta para el sacramento es el aceite de olivo o, según las circunstancias, otro aceite vegetal. El aceite es bendecido por el Obispo diocesano en la Misa Crismal el día Jueves Santo, como fuente eclesial de la vida de los fieles en Cristo. No se usará el &nbsp;óleo antiguo sin necesidad. El significado es valioso: el enfermo &nbsp;es puesto en relación&nbsp;con su Obispo y, por lo tanto, con la Iglesia en una forma especial.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">501. El óleo ha de mantenerse en un recipiente digno, muy limpio y conservado en buen estado; se guarda con cuidado y respeto.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">502. En caso de necesidad y no contando con la materia anterior, el presbítero puede bendecir el aceite en una casa particular. Puede significar la participación de la familia en el sacramento. En este caso, se emplea la fórmula de bendición prevista en el Ritual de la Unción, n.° 75.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">503. Todo obispo y sacerdote puede administrar válidamente este sacramento y se encomienda particularmente al párroco y sus colaboradores, a los capellanes de hospitales y sanatorios y a los sacerdotes superiores religiosos para sus comunidades.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">504. Está permitido a todo sacerdote llevar consigo el óleo bendito, de manera que, en caso de necesidad, pueda administrar el sacramento de la Unción de los Enfermos.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">505. El sacramento se administra ungiendo con óleo y diciendo la fórmula prescrita. La primera Unción se hace en la frente y la segunda en la palma de las manos. Conviene repartir la fórmula de tal manera que la primera parte se diga mientras se hace la unción en la frente y la segunda cuando se unge las manos.&nbsp;</p><p style="text-align:justify;">En caso de necesidad es suficiente que se aplique una sola unción en la frente o en otra parte del cuerpo, diciendo la fórmula completa una sola vez.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">506. Junto con la celebración del sacramento, en el caso de una persona próxima a ir a la casa del Padre, ténganse presente las “Oraciones de Asistencia a los moribundos”&nbsp;y la oportunidad de impartir la Bendición Apostólica “In Ar culo Mortis”, con indulgencia plenaria, después de la confesión o durante la celebración del Sacramento luego del acto penitencial.</p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;"><br/></strong></p><p style="text-align:justify;"><strong style="font-style:italic;">Fructuosidad</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">507. Si después de la Unción el enfermo se mejora, ha de procurarse que dé gracias a Dios por el beneficio recibido, participando en una Misa o de otra manera semejante. Esto ayudará y dará un tes monio pastoral sobre los beneficios de este sacramento.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">508. Aconséjese a los enfermos el unirse con fe y devoción a las celebraciones eucarísticas que se transmiten por radio y TV, como una forma de asociarse a la cruz de Cristo desde su enfermedad o soledad.</p><p style="text-align:justify;">Para la Iglesia, la enfermedad es una realidad humana; que es cosa buena pedir la salud; que en la comunidad eclesial, desde los tiempos de san Pablo existe el carisma de la sanación; que la liturgia de la Iglesia contiene oraciones y misas para implorar la salud y también prácticas devocionales con el mismo objetivo. En fin, se dan normas disciplinares al respecto.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">509. En lo posible, los sacerdotes que administren este sacramento han de informar a su respectivo párroco o capellán para que se continúe con la asistencia espiritual de los fieles que recibieron la Unción y se eviten repeticiones del sacramento.</p><p style="text-align:justify;"><strong><br/></strong></p><p style="text-align:justify;"><strong>Peligro de muerte, Viático, Unción y Confirmación</strong></p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">510. Cuando un fiel está en peligro inminente de muerte se le debe administrar la Comunión en forma de Viático. Esto significa que el fiel cristiano, en su paso de esta vida a la eterna, recibe la Comunión y se fortalece con esta prenda de la Resurrección al participar en el misterio pascual celebrado en el Sacrificio de la Misa, es decir, el misterio de la muerte del Señor y de su tránsito al Padre. En ella el fiel, a punto de dejar esta vida, robustecido con el Cuerpo de Cristo, se ve protegido por la garantía de la resurrección según las palabras de Cristo: “El que come mi carne y bebe mi sangre ene vida eterna y yo lo resucitaré en el último día” (Jn 6, 54).</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">511. Así pues, la participación del enfermo en la Eucaristía debe ser favorecida lo más posible por el significado particular que adquiere en este momento crítico de la vida. En este momento, más que nunca, la liturgia terrena es pregustar ya el gozo de la liturgia celestial.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">512. El Ritual sugiere que en lo posible el Viático se reciba dentro de la Misa que, en tales circunstancias, puede ser celebrada en la casa del enfermo, y éste podrá comulgar bajo las dos especies. Es también conveniente que durante el Viático el enfermo renueve las Promesas Bautismales, con lo cual reafirma su condición de hijo adoptivo de Dios y de heredero de las promesas eternas.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">513. Cuando se administre el Viático o se le dé la Comunión a los enfermos, invítese a los familiares y acompañantes a participar en la celebración.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">514. Todos los bautizados que pueden recibir la Sagrada Comunión, si se encuentran en peligro de muerte, están obligados bajo precepto a recibirla en forma de Viático. Los pastores deben velar para que la celebración de este sacramento no se difiera, de modo que los fieles sean fortalecidos con él cuando aún están en plena posesión de sus facultades”.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">515. La administración de la Eucaristía a modo de Viático es una función encomendada particularmente al párroco, sus vicarios; a los capellanes de centros asistenciales y a los superiores religiosos de comunidades clericales y, a falta de ellos, a todo sacerdote.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">En ausencia de los anteriores puede administrar el Viático un diácono o bien, alguno de los ministros extraordinarios de la Comunión.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">Los sacerdotes y diáconos han de administrarlo conforme a la celebración prevista en el Ritual de la Unción, capítulo cuarto; los ministros extraordinarios, según el rito previsto para ellos en el Ritual para distribuir la Eucaristía fuera de la Misa, con la adaptación, allí mismo prevista, para administrar el Viático, en el capítulo tercero.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">Para atender con mayor facilidad los casos excepcionales de peligro de muerte, se prevé el rito continuo, con el cual se auxilia al enfermo con los sacramentos de la Penitencia, de la Unción y de la Eucaristí a como Viático.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">Si se está en peligro de muerte, se debe confesar primero el enfermo, aunque sea en forma genérica, y administrársele luego el Viático, debido a la relevante naturaleza de la Eucaristía. Finalmente, si hay tiempo, se le podrá conferir la Sagrada Unción.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">516. Si a causa de la enfermedad no puede comulgar, debe conferírsele el sacramento de la Unción.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">517. El Viático es el sacramento propio del morir cristiano, pero en los casos de personas que no han tenido hace muchísimo tiempo la práctica de la Comunión, es la oración la que es oportuno revalorizar.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">518. Tanto a los niños como a los adultos en peligro de muerte, si no lo hubieren celebrado, se les confiere el sacramento de la Confirmación. Si hay posibilidad, se le proporciona una preparación previa para tal caso. En este caso puede confirmar un presbítero.</p><p style="text-align:justify;"><br/></p><p style="text-align:justify;">519. Si la situación es urgente por la inminencia de la muerte se observarán las rúbricas: “En cuanto sea posible no se debe administrar en un rito continuo la Confirmación en peligro de muerte y la Unción de los enfermos, para que no se confunda un sacramento con otro (…) Pero si hay necesidad se administra la Confirmación antes de bendecir el óleo de los enfermos y se omite después la imposición de las manos que corresponde a la Unción”. El ministro en estos casos es el párroco o cualquier sacerdote.</p></div><p></p><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p></p><div><p>.</p><p style="text-align:right;">“Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes,</p><p style="text-align:right;">y completo en mi carne lo que falta</p><p style="text-align:right;">a los padecimientos de Cristo,</p><p style="text-align:right;">para bien de su Cuerpo que es la Iglesia”</p><p style="text-align:right;">(Col 1,24).</p></div><p></p></div><p></p></div><p></p></div><p></p></div><p></p></div><p></p></div><p></p></div><br/><p></p></div><br/><p></p></div></div><p></p></div>
</div><div data-element-id="elm_xJAehK2aQTOyOPc05dst3A" data-element-type="button" class="zpelement zpelem-button "><style></style><div class="zpbutton-container zpbutton-align-center zpbutton-align-mobile-center zpbutton-align-tablet-center"><style type="text/css"></style><a class="zpbutton-wrapper zpbutton zpbutton-type-primary zpbutton-size-md zpbutton-style-none " href="/queremos-la-santa-uncion" target="_blank"><span class="zpbutton-content">Cómo solicitarlo</span></a></div>
</div></div></div></div></div></div> ]]></content:encoded><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 10:28:17 -0400</pubDate></item><item><title><![CDATA[Domingo 30 de agosto, Unción a enfermos]]></title><link>https://www.parroquiadelasantacruz.cl/noticias/post/domingo-30-de-agosto-unción-a-enfermos</link><description><![CDATA[ El&nbsp; domingo 30 de agosto , último domingo del mes, en la eucaristía de las 11 horas nuestro párroco conferirá el sacramento de la&nbsp ]]></description><content:encoded><![CDATA[<div class="zpcontent-container blogpost-container "><div data-element-id="elm_FhTEpg5PTIKn6-j8GNhCuQ" data-element-type="section" class="zpsection "><style type="text/css"></style><div class="zpcontainer-fluid zpcontainer"><div data-element-id="elm_FHAU72YKSoqNgFKdezVJIA" data-element-type="row" class="zprow zprow-container zpalign-items- zpjustify-content- " data-equal-column=""><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_hI-hPFYJTnKzX7EZzaZMuw" data-element-type="column" class="zpelem-col zpcol-12 zpcol-md-12 zpcol-sm-12 zpalign-self- "><style type="text/css"></style><div data-element-id="elm_b2XLnO73SUyDnBCcXJ8E-A" data-element-type="heading" class="zpelement zpelem-heading "><style></style><h2
 class="zpheading zpheading-align-center zpheading-align-mobile-center zpheading-align-tablet-center " data-editor="true"><span style="font-size:32px;">Nos preparamos para recibir este sacramento</span><br/></h2></div>
<div data-element-id="elm_LMW3GvVjpOYF4Om2R-CeQw" data-element-type="image" class="zpelement zpelem-image "><style> @media (min-width: 992px) { [data-element-id="elm_LMW3GvVjpOYF4Om2R-CeQw"] .zpimage-container figure img { width: 800px ; height: 542.60px ; } } </style><div data-caption-color="" data-size-tablet="" data-size-mobile="" data-align="center" data-tablet-image-separate="false" data-mobile-image-separate="false" class="zpimage-container zpimage-align-center zpimage-tablet-align-center zpimage-mobile-align-center zpimage-size-large zpimage-tablet-fallback-fit zpimage-mobile-fallback-fit hb-lightbox " data-lightbox-options="
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                theme:dark"><figure role="none" class="zpimage-data-ref"><span class="zpimage-anchor" role="link" tabindex="0" aria-label="Open Lightbox" style="cursor:pointer;"><picture><img class="zpimage zpimage-style-none zpimage-space-none " src="/files/Uncion31mayo12.jpeg" size="large" data-lightbox="true"/></picture></span></figure></div>
</div><div data-element-id="elm_2U_gjJmtTSe5Cfb21ZDOcg" data-element-type="text" class="zpelement zpelem-text "><style></style><div class="zptext zptext-align-center zptext-align-mobile-center zptext-align-tablet-center " data-editor="true"><p>El&nbsp;<b>domingo 30 de agosto</b>, último domingo del mes, en la eucaristía de las 11 horas nuestro párroco conferirá el sacramento de la&nbsp;Unción a las personas enfermas&nbsp;que deseen recibirlo. Para esto necesitamos que estas personas se inscriban y se confiesen en los días previos.&nbsp;<br/></p><div><p style="margin-left:18pt;"><span>Los sábados y domingos precedentes habrá voluntarios inscribiendo al finalizar las eucaristías, para coordinar los días y horarios en que los enfermos se puedan confesar.</span>&nbsp;</p><p style="margin-left:18pt;"><br/></p></div>
<p></p></div></div><div data-element-id="elm__Tfu_f-VTdaUKckeqh8xIw" data-element-type="button" class="zpelement zpelem-button "><style></style><div class="zpbutton-container zpbutton-align-center zpbutton-align-mobile-center zpbutton-align-tablet-center"><style type="text/css"></style><a class="zpbutton-wrapper zpbutton zpbutton-type-primary zpbutton-size-md zpbutton-style-none " href="https://www.parroquiadelasantacruz.cl/noticias/post/la-unción-a-los-enfermos"><span class="zpbutton-content">Todo sobre la Unción</span></a></div>
</div></div></div></div></div></div> ]]></content:encoded><pubDate>Sun, 16 Aug 2026 10:04:58 -0400</pubDate></item></channel></rss>