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La realidad no es en blanco y negro

La siguiente es la homilía del pbro. Juan Francisco Pinilla, párroco de la Santa Cruz, para este Domingo, el XXIX del Tiempo Ordinario.

Estamos frente a una pregunta capciosa, una trampa  precedida por una lisonja. La respuesta del Maestro comprometería su postura política frente al Emperador romano y frente al pueblo oprimido. Basta un sí o un no para caer en descrédito por unos o por otros.

Pero Jesús desenmascara la malicia. No se deja atrapar en las alternativas cerradas que le proponen. Pero ¿cómo lo hace?

No por medio de palabras, sino de hechos evidentes. Lo que llevan en sus bolsillos los denuncia a sí mismos: bastó un simple denario, con la imagen del dios Augusto, para delatar su complicidad con el poder.

Aún así,  el Señor invita a los fariseos y herodianos a darse al Dios verdadero y no venderse al poder imperial: «Den a Dios lo que es de Dios»…

Cuántas veces algunos nos presentan la vida como disyuntivas falsas y nos hacen ver la realidad en blanco y negro. Y caemos fácilmente en la trampa. Antes de responder, hagamos el esfuerzo por descubrir el origen de la pregunta y el compromiso que hay detrás… ¡cuánta mentira circula vestida de verdad! Dar al César… es reconocer el compromiso con el poder dominante, disfrazado de tendencia, de propaganda y de moda; dar a Dios…, es reconocer una jerarquía de valor.  Vivir desde Dios es la única garantía de la verdad y de la libertad.

Evangelio (Mateo 22, 15-21)

Los fariseos se reunieron para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque Tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?

Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto.

Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: ¿De quién es esta figura y esta inscripción?

Le respondieron: Del César.

Jesús les dijo: Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.