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Dios reina en la compasión

Nuestro párroco, el pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte su homilía para esta Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo, con la cerramos el Año Litúrgico.

El reinado del Señor que hoy celebramos no es un lugar sino un hoy, un hoy de salvación: «Hoy estarás conmigo en el paraíso»… paraíso que significa el proyecto original y santo de Dios para la humanidad.

Es impresionante lo que dice el ajusticiado al Señor: «Jesús, acuérdate de mi cuando llegues a tu reino»… Es una persona en agonía, en un tormento doloroso pero su conciencia no está crucificada, puede reconocer al Cordero inocente y confiesa su esperanza en Él. No pretende una liberación de su sufrimiento, sino enfrentar la muerte dando un paso hacia el destino misterioso de ese inocente, compañero en el mismo padecimiento.

Y es esa compañía, en la extrema debilidad e impotencia, donde se revela el reinado del Señor. No en una manifestación de poder y dominio, al modo de los poderosos de este mundo, de prepotencia o venganza, sino de servicio humilde. Dios reina en la compasión y toda su omnipotencia es amor. No para quienes creemos que la merecen, sino para los ajusticiados, para todos aquellos que tienen cuentas que saldar con la sociedad (y quién no las tiene). Jesús se ofrece como perdón y vida. Como paraíso.

Evangelio (Lucas 23, 35-43)

Después que Jesús fue crucificado, el pueblo permanecía allí y miraba. Sus jefes, burlándose, decían: Ha salvado a otros: ¡que se salve a sí mismo, sí es el Mesías de Dios, el Elegido!

También los soldados se burlaban de Él y, acercándose para ofrecerle vinagre, le decían: Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!

Sobre su cabeza había una inscripción: Este es el rey de los judíos.

Uno de los malhechores crucificados lo insultaba, diciendo:

¿No eres Tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros.

Pero el otro lo increpaba, diciéndole: ¿No tienes temor de Dios, tú que sufres la misma pena que Él? Nosotros la sufrimos justamente, porque pagamos nuestras culpas, pero Él no ha hecho nada malo.

Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.

Él le respondió: Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso.