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Astucia, honestidad y libertad

Nuestro párroco, pbro. Juan Francisco Pinilla, nos comparte la siguiente reflexión en torno al Evangelio de este Domingo XXV del Tiempo Ordinario, cuyo texto más adelante reproducimos.

En este 18, que ha caído en Domingo,  el evangelio nos regala tres palabras para un mejor país: astucia, honestidad y libertad.

Y son tres advertencias acerca de la sociedad consumista que hemos construido.

La astucia se refiere a la capacidad de gestionar los bienes en función de la vida y no al revés. El administrador de la parábola supo en el momento del aprieto, renunciar a su ganancia personal para ganarse amigos que los socorrieran.

La honestidad,  valor fundamental para un progreso social sustentable. Y parte por lo pequeño, allí donde todos podemos aportar algo. Educarnos para ser honestos y responsables.

La libertad por sobre la esclavitud del consumismo. Aprender a vivir con sobriedad, no sólo es ecológico, saludable y solidario, sobre todo cuida el corazón de la idolatría y nos centra en la verdadera felicidad: servir al Señor.

Tres palabras, tres valores, tres tareas de humanización. ¡Felices fiestas Patrias!

Evangelio (Lucas 16, 1-13)

Jesús decía a los discípulos:

Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: “¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto”.

El administrador pensó entonces: “¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!”

Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: “¿Cuánto debes a mi señor?” “Veinte barriles de aceite”, le respondió. El administrador le dijo: “Toma tu recibo, siéntate enseguida, y anota diez”.

Después preguntó a otro: “Y tú, ¿cuánto debes?” “Cuatrocientos quintales de trigo”, le respondió. El administrador le dijo: “Toma tu recibo y anota trescientos”.

Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.

Pero Yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que éste les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.

El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?

Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero.